El balance publicado por AEMET en septiembre confirma que el verano de 2026 fue el más cálido de la serie oficial en la España peninsular, con una temperatura media de 24,5 °C, y el tercero más seco desde 1961. Para la refrigeración comercial e industrial, estas condiciones hacen especialmente relevante comprobar cómo responde cada instalación cuando aumenta la temperatura exterior y qué recursos necesita para mantener su rendimiento.
El rendimiento debe responder a las condiciones reales
Las temperaturas elevadas dificultan la evacuación del calor al exterior y pueden incrementar el consumo necesario para producir frío. En supermercados, cámaras y centros de distribución, esto obliga a prestar atención a la capacidad disponible en las horas más exigentes, cuando la conservación del producto debe mantenerse con normalidad.
Por eso, al comparar soluciones conviene conocer su comportamiento a diferentes temperaturas exteriores y niveles de carga. Una evaluación útil para el cliente debe relacionar capacidad frigorífica, consumo eléctrico y condiciones de funcionamiento a lo largo del año.
La revisión también debe incluir la instalación de los equipos exteriores, su ventilación y el mantenimiento de los intercambiadores. La tecnología elegida necesita unas condiciones de operación adecuadas para ofrecer el rendimiento previsto.

El agua también forma parte de la decisión técnica
Algunas instalaciones recurren al agua para mejorar la disipación de calor en periodos cálidos. Cuando se valora esta opción, resulta necesario estudiar su disponibilidad, el consumo previsto y las tareas de tratamiento y mantenimiento asociadas. Un verano seco hace más relevante incorporar estos aspectos desde la fase de diseño.

En Tewis abordamos este reto con ECO2SMART, nuestro sistema de subenfriamiento mecánico inteligente para centrales de CO₂. Su funcionamiento enfría el refrigerante antes de entrar en el receptor de líquido, reduce la formación de gas de flash y aumenta la cantidad de líquido disponible para producir refrigeración útil.
La tecnología utiliza CO₂ y componentes estándar integrados en la propia central. Este subenfriamiento no necesita agua ni apoyo adiabático, lo que permite mejorar el rendimiento sin añadir consumo de agua para esa función.


Evaluar el ahorro durante todo el año
ECO2SMART comienza a trabajar como subenfriamiento mecánico a partir de una temperatura ambiente de 10 °C. Así, su aportación a la eficiencia puede extenderse más allá de los días de calor extremo, según el clima y las condiciones de cada instalación.
El ahorro debe evaluarse sobre el consumo total del sistema, incluyendo la energía que requiere el propio subenfriamiento. Su resultado depende de la demanda frigorífica, las temperaturas de trabajo y la solución con la que se compara. Esta evaluación permite dimensionar el beneficio y valorar la inversión con datos adecuados al proyecto.
Para nuestros clientes, el objetivo es disponer de una refrigeración que mantenga la capacidad necesaria con un consumo energético contenido. Integrar esa exigencia desde la ingeniería ayuda a responder a los periodos de calor y a reducir la dependencia del agua en la mejora del rendimiento frigorífico.
